Unos dicen que el mal de nuestro siglo es el stress. Otros que la depresión. Otros que la corrupción. Yo tengo otra teoría: el mal, la enfermedad de nuestro siglo son las promesas rotas. Las palabras que se dicen y no se cumplen. Los compromisos que se adquieren y se olvidan...
¿Y si me equivoco? ¿No estaré tomando el camino que no es? ¿Y si este producto nos trae pérdidas? ¿Y si me quedo sol@?¿Y si renunció? ¿Y si le digo lo que pienso? No soy capaz de hacer algo diferente a lo que he hecho hasta el momento. Más vale malo conocido que bueno...